viernes, 31 de julio de 2009

Cardiología Clínica Integral




Consultas personales u "on line", atendidas exclusivamente por un médico especialista, con tecnología de avanzada para el estudio del enfermo cardíaco. Contacto: humberto_gugliotta@arnet.com.ar

Los Soplos en los Niños

Figura: Imagen de apertura de las válvulas sigmoideas aórtica y aurículoventricular mitral.


A menudo, oímos hablar a los médicos acerca de la presencia de un sonido “anormal” detectado al finalizar el exámen del corazón de un paciente; que en el caso particular de los niños, reviste especial interés fundamentalmente por el grado de preocupación que genera en los padres.

Es así, que se designan con el nombre de soplos a aquellos sonidos originados en el corazón y/ó en algunas de sus estructuras adyacentes (grandes vasos) que se asemejan al pasaje del aire con los labios entreabiertos, producido al intentar soplar ó silbar.

En condiciones fisiológicas, el corazón produce como consecuencia de su actividad normal, ruidos generados por los sonidos de apertura y de cierre de las válvulas cardíacas, semejantes a los producidos al “abrir y cerrar una puerta”. Cuando la puerta queda “entreabierta”, “mal cerrada” ó presenta alguna rotura ó defecto en su fabricación, puede dar lugar a la aparición de “corrientes de aire” que serían asimilables al mecanismo de producción de los soplos.

La mayoría de los soplos cardíacos en los niños, se producen en corazones absolutamente sanos y por esa razón son llamados “soplos inocentes ó funcionales”. Estos soplos, no producen ninguna alteración en el desarrollo normal del niño, tienen un excelente pronóstico y tienden a desaparecer en la adolescencia.

En menos del 1% de los casos, el corazón puede “nacer con fallas”, y en estos casos puede tener una Malformación Congénita. Por ej.: si no se cierra un orificio que hay entre las aurículas existente durante la vida intrauterina, ó la persistencia anormal de un conducto entre la Aorta y la Arteria Pulmonar (Ductus), u ocasionalmente a nivel de los Ventrículos que no están totalmente separados por un defecto en el tabique (C.I.V.) requiriendose en todos los casos una Corrección Quirúrgica.

Aproximadamente el 10% de los niños presenta un soplo, que si el médico no esclarece genera angustia y ansiedad en los padres; afecta al niño psicológicamente e impone restricciones innecesarias de la actividad física. Por este motivo, cuando quedan dudas es importante consultar con el médico especialista quien sugerirá la forma más adecuada de controlar y seguir la evolución del mismo (semestral ó anualmente) mediante la realización de algunos estudios complementarios (Electrocardiogramas, Radiografías del Tórax y Ecocardiogramas 2D y Doppler).

El “ Mal de Chagas”

Figura: Triatoma infestans (vinchuca).


La Enfermedad de Chagas-Mazza (“Mal de Chagas”), es una afección endémica crónica producida por la picadura de un insecto hematófago (que se alimenta de sangre) conocido vulgarmente como “vinchuca” (triatoma infestans). La zona de influencia de este insecto transmisor de la enfermedad comprende extensas áreas rurales de nuestro país, principalmente de la zona Mediterránea (Santiago del Estero, Córdoba, Santa Fe, Tucumán y La Pampa), del Noroeste (Catamarca, Salta, La Rioja y Jujuy), de la región del Chaco, Formosa y Litoral (Entre Ríos, Corrientes y Misiones) y en menor proporción en la región del Cuyo (San Juan, San Luis y Mendoza), zona Sur del país y Conurbano Bonaerense (Gran Buenos Aires). También se encuentra presente en los países limítrofes con estas regiones tales como la zona del Altiplano (Bolivia, Chile y Perú), Sur de Brasil, Paraguay y Uruguay.
Una vez establecida la enfermedad, que en la mayoría de los casos evoluciona en forma Sub-Clínica ó Asintomática, se produce un largo periodo en el seguimiento de los pacientes que se caracteriza por la persistente y sostenida positividad de las relaciones serológicas, aun en ausencia completa de síntomas (Estadio I)= (Paciente ASINTOMÁTICO SEROPOSITIVO). No obstante, en este periodo pueden aparecer las primeras manifestaciones de la Afectación Cardiovascular tanto en el Electrocardiograma (Arritmias y/ó Bloqueos Cardiacos) como así también en la Radiografía del tórax (agrandamiento Cardiaco o Cardiomelagia) = (Estadio II). En etapas mas avanzadas de la enfermedad, pueden aparecer diversas Manifestaciones Clínicas bajo la forma de dolores en el pecho (“puntadas” ó “punzadas”), palpitaciones (“taquicardia” o “latidos fuertes”) y/ó falta de aire (“ahogos”) que de acuerdo a su intensidad y frecuencia de aparición pueden necesitar tratamiento con medicamentos específicos. (Estadio III). Finalmente , en una fase terminal, la gravedad y severidad de las lesiones puede determinar conductas mas agresivas que van desde la implantación de un marcapasos definitivo (por arritmias ventriculares incontrolables ó trastornos de la conducción severos) hasta plantear la posibilidad de un transplante cardiaco (por insuficiencia cardiaca refractaria al tratamiento)=(Estadio IV).Resulta importante destacar tres aspectos fundamentales de la enfermedad que son los siguientes:
1ª) La mayor parte de los pacientes chagásicos concurren a la consulta por el resultado positivo de los análisis de laboratorio (Machado-Guerreiro POSITIVA) y sin síntomas.
2º) La gran mayoría de los pacientes se mantienen estables en los primeros Estadios de la enfermedad (I y II) y sin tratamiento.
3º) El control y seguimiento clínico de la enfermedad (Semestral ó Anual) con Análisis de Laboratorio, Radiografía de Tórax, Electrocardiograma Basal, de Esfuerzo (Ergometría) y eventualmente Holter, y Ecocardiograma Bidimensional por el Médico Especialista, resulta indispensable para evaluar el estadío de la enfermedad y la evolutividad de la misma.

El Golpe de Calor


Con la llegada del verano, asistimos a la aparición de una variada gama de afecciones estivales producidas tanto por el marcado aumento de la temperatura y humedad ambiental, como así también, por los efectos deletéreos de la exposición solar prolongada o en horarios inapropiados. En esta primera comunicación, nos ocuparemos de aquellos cuadros vinculados con los efectos nocivos del calor excesivo (acaloramiento simple y golpe de calor); dedicándonos en un próximo número al tratamiento de las afecciones producidas por exposición a la luz solar (insolación y quemaduras). Los regimenes hipercalóricos invernales que conducen a un incremento de la grasa corporal (obesidad); la falta de adaptación individual al aumento brusco de la temperatura externa y una atmósfera de humedad ambiental excesiva favorecen la producción y el desarrollo de éstos síndromes.
Para una mejor comprensión del tema, distinguiremos a aquellos cuadros clínicos producidos por el calor excesivo (termopatías) en una forma leve o acaloramiento simple; una moderada o golpe de calor sin fiebre y otra forma mas grave, o golpe de calor con fiebre (hiperpirético). El acaloramiento simple, se caracteriza por una sensación de ahogo o falta de aire, palpitaciones y rubicundez cutánea (coloración rojiza de la piel). Suele observarse especialmente en sujetos obesos, en los que la grasa corporal actúa como un aislante, dificultando la eliminación del calor interno por conducción directa. A veces, puede acompañarse con manifestaciones tales como mareos, visión borrosa o dolores en el pecho (precordialgias) producidos por la disminución de la circulación cerebral y cardíaca, en un intento del organismo de mantener la temperatura corporal interna constante.
En un estadío mas avanzado, se produce el llamado golpe de calor (“coup de chaleur”) que conduce al desvanecimiento de la víctima (síncope). La abundante pérdida de líquido sudoral, deja literalmente sin sangre al cerebro (exangüe), y se produce el desmayo. Cuando el golpe se acompaña de un marcado aumento de la temperatura corporal (fiebre), la piel se encuentra roja, seca y caliente indicando la falla de los mecanismo orgánicos de regulación del calor y muy particularmente de la pérdida por evaporación (sudoración). En los casos más severos, puede haber convulsiones por irritación cerebral, e incluso coma y muerte del paciente.El tratamiento de las formas mas leves consiste en desvestir al paciente y llevarlo a una habitación oscura y fresca (con ventilador turbo o acondicionador de aire); acostarlo en una cama o en el suelo, y “enfriarlo” progresivamente con compresas humedecidas con agua fría colocadas sobre la cabeza, axilas e ingles (si se trata de un niño, puede efectuársele una balneoterapia, es decir un baño de inmersión con agua tibia y agregarle poco a poco agua mas fría). Si la víctima se halla conciente, darle a beber abundante cantidad de agua corriente, con sales de rehidratación oral (1 sobre por litro de agua potable), que se venden en todas las farmacias, preparadas para tal fin.
Finalmente, en todos los casos, y muy particularmente en aquellos que cursan con pérdida del conocimiento, resulta necesario llamar al médico, para requerir los cuidados posteriores a seguir.