sábado, 15 de agosto de 2009

El Doppler Cardíaco


Figura: imagen doppler cardíaco (cuatro cámaras).

El ecocardiograma doppler (ó doppler cardíaco) es un método ó técnica diagnóstica incruenta (no invasiva) que utiliza el ultrasonido para evaluar los flujos (corrientes de sangre) de las válvulas y de las cavidades cardíacas. Al igual que en la ecocardiografía (ver apartado), el ultrasonido aquí es generado por un transductor (cristal piezoeléctrico). Se denomina efecto doppler ó cambio de frecuencias (Fd) a la diferencia existente entre la frecuencia transmitida (Ft) por el transductor y la reflejada (Fr) por el objeto en estudio. Esta técnica (doppler) se halla sumamente influenciada por el grado de angulación existente entre el haz de ultrasonido y el vector mayor de la dirección del flujo (Q°) estudiado. Es por eso que el exámen doppler debe lograr el máximo de paralelismo entre el haz ultrasónico y el chorro de sangre. Cuando el ángulo entre el haz de ultrasonido y el Q° es correcto, el sonido de la señal emitida es de tonalidad alta. Por el contrario, cuando a través de la señal se obtiene un sonido rudo y de tonalidad baja, nos está indicando que existe una angulación excesiva, debida a la falta de paralelismo entre el haz ultrasónico y el Q° estudiado. El ecodoppler cardíaco, nos brinda información importante acerca de las variables físicas de la actividad cardíaca, tales como las velocidades de los flujos (V°) transvalvulares e intracardíacos y el tiempo transcurrido (T°) entre estas velocidades. Por otro lado, la evaluación de estos parámetros hemodinámicos, nos permite calcular las diferencias de presiones ó gradientes (G°) existentes entre las válvulas y las cavidades cardíacas y de éstas entre sí; además del cálculo aproximado del área valvular. El doppler de modo pulsado no sirve para medir velocidades altas. Para superar esta limitación técnica, se crearon sistemas con una frecuencia de repetición de pulsos (FRP) mayor conocida como sistema de alta frecuencia de repetición de pulsos (ó high PRF). La máxima frecuencia que se puede medir se llama límite de Nyquist, y está dada por la mitad de la FRP. Superado este límite, se produce un fenómeno de ambiguedad ó aliasing, que se define como la incapacidad para medir una frecuencia doppler determinada que supere la mitad de la frecuencia de repetición de pulsos. Finalmente, las aplicaciones y utilidades clínicas de la ecocardiografía doppler son múltiples y van desde un mejor conocimiento de la hemodinamia cardíaca en los sujetos normales, hasta el diagnóstico de numerosas afecciones y patologías cardiovasculares, tales como enfermedades valvulares ó valvulopatías (ver también apartado de "los soplos en los niños"), cardiopatías congénitas con ó sin cortocircuito (pasaje anormal de sangre ó "shunt"), enfermedades del miocardio ó miocardiopatías (dilatadas, restrictivas u obstructivas) y enfermedad coronaria ó cardiopatía isquémica.-

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