martes, 11 de agosto de 2009

El Tabaquismo:"del Hábito de Fumar a la Adicción".




Introducción:
El tabaquismo es la principal causa de muerte prematura evitable, en todo el mundo. Es responsable de 5.000.000 de muertes anuales, cifra que podría duplicarse en el año 2.030. La situación en Argentina es alarmante. Actualmente fuma el 34% de la población adulta, el 23% de los adolescentes de 12 a 14 años y el 40% de los de 15 a 18 años, con un claro predominio femenino en edades tempranas. Cada año mueren 40.000 argentinos debido a enfermedades directamente relacionadas con el consumo de tabaco. Una encuesta realizada en nuestro país, revela que un 56% de los fumadores argentinos quiere dejar de fumar; y que sólo el 13,5% se encuentra listo para dejar de fumar antes de los 30 días. es decir que hay más de 1 millón de fumadores preparados para dejar de fumar.
La situación de la Argentina es igualmente alarmante en cuanto al tabaquismo pasivo y a la falta de ambientes libres de humo. Nuestro país tiene los niveles más elevados de América Latina de exposición al humo de tabaco ajeno (67% en los hogares y 90% en otros ámbitos) y en la mayoría de los hospitales públicos, se fuma a pesar de la legislación vigente que lo prohíbe.
En la actualidad, se encuentra en estudio un proyecto para que el tratamiento de la dependencia a la nicotina, sea cubierto por el sector público y la seguridad social.

El efecto tabaco: mecanismo de acción de dependencia a la nicotina.
La nicotina (un potente estimulante del sistema nervioso central con receptor colinérgico específico) llega al cerebro través de la circulación sanguínea, y actúa sobre la zona tegmental ventral; activando así a los receptores nicotínicos dopaminérgicos que allí se encuentran, favoreciendo la liberación de grandes cantidades de dopamina. La dopamina, es un neurotransmisor que se halla estrechamente relacionado con los mecanismos del placer y la satisfacción, y que actúa principalmente sobre 4 puntos cerebrales: el núcleo accumbens, el septum, la amígdala y la corteza prefrontal. Estos cuatro puntos juntos activan al hipotálamo, centro de las reacciones emocionales, poniendo en funcionamiento el circuito vinculado con la noción de satisafacción. Una enzima existente en las terminales nerviosas; la monoaminooxidasa (MAO), se encarga de controlar el exceso de dopamina circulante; pero otra molécula del tabaco, llamada IMAO (inhibidora de la MAO), bloquea el accionar de la misma (MAO), y prolonga la acción de la dopamina.
Al dejar de recibir nicotina, las neuronas experimentan una sensación de abstinencia y obligan a la unidad cuerpo/mente a recibir un nuevo suministro de nicotina. De esta forma, se instala la dependencia a la nicotina (efecto adictivo).

Conducta a seguir ante el paciente fumador:
1) Evaluación del estatus de fumador y consejo antitabáquico: Toda persona que consulta al sistema de atención de la salud, debe ser interrogada sobre su consumo de tabaco. Una vez identificado el fumador, el simple consejo para dejar de fumar, incrementa las tasas de cesación. Cuando el consejo es dado por el médico, la tasa de cesación se incrementa en un 2,5% al año, respecto a la no intervención. Un ejemplo de consejo sería: "... lo mejor que puede hacer por su salud, es dejar de fumar...". El consejo antitabáquico debe dirigirse a "no fumar" y no a "fumar menos" y vale la pena enfatizar que el tabaquismo es una adicción, y por lo tanto, resulta prácticamente imposible controlar el consumo. Además, existe evidencia reciente que demuestra que fumar poca cantidad (1 a 5 cigarrillos/día) incrementa en un 40% el riesgo de infarto de miocardio (IAM), por lo que es importante desmistificar el bajo consumo como libre de riesgos.
2) Evaluación del nivel de motivación para dejar de fumar (ó etapa de cambio de la dependencia): Prochaska y DiClemente describieron "etapas de cambio" en las adicciones, por las que todo adicto progresa de manera evolutiva: a) Fase de pre-contemplación: el fumador no conoce ó no considera tener problemas con la adicción; b) Fase de contemplación: el fumador reconoce tener un problema físico ó psiquico causado por la adicción, pero se muestra ambivalente ante la decisión de cambio; c) Fase de preparación: la ambivalencia se va transformando en determinación para cambiar; d) Fase de acción: el fumador puede entrar en acción y modificar su conducta respecto a su adicción; e) Fase de mantenimiento: el fumador debe desarrollar estrategias que prevengan la recaída, y f) Fase de recaída: la recaída es muy común en todas las adicciones. Aquellos que vuelven a fumar, deben recomenzar con el ciclo.
3) Elaborar un programa de tratamiento: que incluya 3 elementos claves: a) la fecha de abandono: la chance de éxito es 4 veces mayor cuando se deja de fumar en un día determinado y súbitamente, que cuando se baja paulatinamente la cantidad; b) la intervención psicosocial: las estrategias psicosociales están destinadas a que el fumador en recuperación conozca las características de su adicción, modifique pautas de su comportamiento y desarrolle estrategias y habilidades para manejar la abstinencia que le permitan poner en marcha un cambio significativo de su estilo de vida, p.ej.:evitar las situaciones de tensión emocional (que generen ansiedad ó angustia), pensamientos y/ó sentimientos negativos, estar con otros fumadores, consumir alcohol, entre otros e implementar estrategias conductuales sustitutivas para manejar la urgencia por fumar y el stress, p.ej.: salir a caminar, distraerse, hacer algo placentero, practicar alguna técnica de relajación, leer, escribir, ó solicitar ayuda, soporte ó contención al médico ó al entorno social cercano (amigos y familiares), y c) la intervención farmacológica: las tasas de éxito se duplican cuando se administran fármacos en el contexto de al menos una intervención psicosocial breve. La farmacoterapia del tabaquismo incluye a los sustitutos nicotínicos bajo la forma de parches, chicles, spray nasal, inhalador bucal y/ó tabletas sublinguales; el bupropión; la clonidina y la nortriptilina. Todos deben ser utilizados exlusivamente bajo prescripción y supervisión médica.
4) Elaborar un programa de seguimiento: los objetivos del seguimiento son: a) prevenir la recaída (la recaída es altamente frecuente especialmente en las primeras semanas de la cesación. Habitualmente, los fumadores realizan numerosos intentos antes de lograr dejar de fumar y con cada uno alcanzan mayores posibilidades de éxito definitivo. La recaída se observa en un 70-80% al año), b) abordar los problemas residuales más frecuentes (p.ej.: el aumento del peso corporal) y c) recomendar la abstinencia absoluta (alertar que una sola “pitada”, puede implicar una recaída. Se considera éxito del tratamiento a la permanencia de la abstinencia durante al menos 1 año).-


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